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sábado, 12 de marzo de 2016

Neurobiología del envejecimiento Años y calidad de vida

La Enfermedad de Alzheimer está en crecimiento en el mundo y aún no se ha descubierto su cura. Apenas fármacos paliativos. El equipo de investigadores dirigido por Flavia Saravia estudia zonas cerebrales asociadas a la emocionalidad y a procesos de aprendizaje, que se ven muy afectados durante el envejecimiento, para entender por qué se produce y cómo podría revertirse.

Neurobiología del envejecimiento

Años y calidad de vida

Destacada — por el 26/02/2016 a las 14:48
La Enfermedad de Alzheimer está en crecimiento en el mundo y aún no se ha descubierto su cura. Apenas fármacos paliativos. El equipo de investigadores dirigido por Flavia Saravia estudia zonas cerebrales asociadas a la emocionalidad y a procesos de aprendizaje, que se ven muy afectados durante el envejecimiento, para entender por qué se produce y cómo podría revertirse.

“Nos interesa el rol de la neuroinflamación en el proceso neurodegenerativo del cerebro. Tenemos indicios claros de que, en este proceso, los astrocitos (imagen)  y las células de la microglía son afectados en forma temprana", explican los investigadores.
“Nos interesa el rol de la neuroinflamación en el proceso neurodegenerativo del cerebro. Tenemos indicios claros de que, en este proceso, los astrocitos (imagen) y las células de la microglía son afectados en forma temprana”, explican los investigadores.
Según el informe Estadísticas Sanitarias Mundiales publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el año 2014, la esperanza de vida en la Argentina aumentó un promedio de tres años en el período comprendido entre 1990 y 2012. De esta manera, la expectativa de vida de los varones es de 73 años y la de las mujeres de 77 años. El mismo informe revela que el gasto en salud en el país creció dentro del presupuesto público del 14,4% en el año 2000, al 21,7% en el año 2011. Pero, aun así, existen patologías propias de la vejez a las que la ciencia todavía no se ha logrado doblegar.
“En la actualidad, capitalizando el avance de la medicina, la especie humana experimenta la posibilidad de vivir más años. Pero vivir más no siempre quiere decir vivir bien…”, reflexiona Flavia Saravia, directora del Grupo de Investigación en Neurobiología del Envejecimiento del Departamento de Química Biológica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.
El grupo de investigadores estudia el envejecimiento cerebral en presencia de patologías asociadas al envejecimiento, una de ellas es la Enfermedad de Alzheimer.

Esta patología –que es la principal causa de demencia– está en franco aumento en el mundo y no existe cura hasta el momento, solo fármacos paliativos. La edad constituye el principal factor de riesgo, pero el estilo de vida que haya llevado la persona también influye considerablemente sobre la enfermedad.
El foco de la investigación está puesto en estructuras del sistema límbico tales como el hipocampo, la corteza entorrinal y la amígdala cerebral, asociadas a la emocionalidad y a procesos de aprendizaje, que se ven muy afectados durante el envejecimiento y en la Enfermedad de Alzheimer. Los investigadores estudian la interacción de varios tipos celulares entre sí: neuronas, células gliales (astrocitos y microglía) y endotelio cerebral. Las células gliales, genéricamente llamadas glía, no sólo funcionan como soporte de las neuronas, también intervienen en el mantenimiento de la homeostasis cerebral y en el procesamiento de la información.
Carlos Pomilio, Juan Beauquis, Florencia Todero, Flavia Saravia y Angeles Vinuesa.
Carlos Pomilio, Juan Beauquis, Florencia Todero, Flavia Saravia y Angeles Vinuesa.
“Nos interesa el rol de la neuroinflamación en el proceso neurodegenerativo del cerebro. Tenemos indicios claros de que, en este proceso, los astrocitos y las células de la microglía son afectados en forma temprana y que esto depende de su localización y del grado de avance de la neurodegeneración. Una de las características de esta enfermedad es la aparición de depósitos extracelulares formados principalmente por proteína beta amiloide, conocidos también como placas seniles”, explica la investigadora.
Los investigadores han comprobado que, a través de distintos mecanismos, varios tipos celulares intentan degradar este material que altera la forma en la que se encuentran ordenadas las células cerebrales e impide la conectividad neuronal. Recientemente, han publicado un trabajo en el que dan cuenta de que las células de la glía que rodean los depósitos utilizan la autofagia para intentar eliminar el beta amiloide.
Otra de las líneas de trabajo investiga la posible participación de la microvasculatura cerebral, que forma parte de la barrera hematoencefálica, y su participación en el inicio de la inflamación y en el metabolismo del amiloide. La función de la barrera hematoencefálica está relacionada con restringir la entrada y salida de determinadas moléculas y su deterioro está relacionado con el envejecimiento.
Al equipo de Saravia le interesa también observar la asociación de las patologías asociadas al envejecimiento con desórdenes metabólicos que funcionan como factores de riesgo para su desarrollo. “El paciente obeso o con diabetes tipo 2 tiene mayor riesgo de padecer Alzheimer. Esto nos resulta muy interesante porque hasta hace poco tiempo no se sabía que un desorden metabólico podría también tener efectos nocivos en el sistema nervioso central, en particular en áreas vulnerables durante el envejecimiento, como las mencionadas anteriormente, del sistema límbico”, sostiene la investigadora. Por esta razón, otra línea de trabajo explora el efecto de consumir una dieta de alto contenido graso durante la juventud sobre el sistema límbico adulto y estudia alteraciones en el comportamiento; en particular si se afectan ciertos aprendizajes y aspectos emocionales. “Hemos comprobado, en animales que presentan resistencia a la insulina en tejido cerebral y que muestran signos de neuroinflamación central moderada, que la capacidad de generar nuevas neuronas en el hipocampo durante la adultez se ve claramente disminuida. Actualmente estamos trabajando en identificar cuáles serían los mecanismos implicados”, afirma Saravia.
El equipo aborda el estudio de patologías humanas asociadas al envejecimiento de manera experimental, utilizando animales de laboratorio; aunque está en sus planes incorporar el estudio de material proveniente de cerebros humanos. El enfoque elegido les permite relacionar modificaciones conductuales con cambios moleculares, celulares, morfológicos y funcionales en determinadas áreas y subáreas del cerebro asociadas a procesos cognitivos y emotivos, que se ven afectados en el envejecimiento. “La identificación de las vías principalmente involucradas permitirá su potencial regulación”, afirma Saravia.
http://nexciencia.exactas.uba.ar/neurobiologia-envejecimiento-vejez-alzheimer-hipocampo-cerebro-sistema-limbico-amigdala

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